DINÁMICA EDUCATIVA

Cada inicio de curso, se presenta a la asamblea general, un proyecto para el trimestre por parte del grupo educador, en ese proyecto se expresan los objetivos a conseguir, las causas por las cuales se han elegido, que suelen ser las que se han concluido del análisis de la etapa anterior. Generalmente la propuesta adulta va encaminada a la ética de la anarquía y a los valores que no se están introyectado adecuadamente.

 

En la propuesta adulta se incluye que realicen ell@s la planificación, configuren los grupos de trabajo, los grupos naturales, las estancias, los menús, las cuentas, las compras, la atención en el autobús, su distribución; es decir toda la dinámica.

El grupo adulto lo que hace es sobre todo incidir en los valores y en la convivencia, todo lo demás son propuestas de los grupos a la asamblea general.

El grupo adulto, como el grupo de mayor edad, interviene para conseguir la convivencia en los valores de la anarquía y hace reflexionar sobre los errores que se cometen en este campo, la forma en cómo lo lleven a cabo les pertenece, aunque tenemos derecho a dialogar cuando vemos que algo no es justo o puede crear problemas de equilibrio solidario.

En ocasiones, lo que nos cuesta, es precisamente que participen en la autogestión, puesto que siempre les es más fácil inclinarse por la dependencia y la ausencia de responsabilidades.

Normalmente, aceptan la dinámica basada en los valores de la anarquía, porque saben que la escuela tiene como base estos principios y están allí para aprenderlos, es en la práctica dónde se presentan los problemas y dónde se realiza verdaderamente la educación libertaria.

Los compromisos que realizan, a propuesta del colectivo, porque ya conocen que quién no responde a sus compromisos no es libre, se encaminan a trabajar en el campo de los valores, del esfuerzo, del trabajo y la convivencia pacífica y solidaria.

La dinámica va introyectando la idea de quien no es responsable no es libre y por ello, elige ser mandado o mandada en lugar de autogestionarse; pero también saben que la libertad es un proceso que cada persona debe ir abarcando según sus posibilidades y madurez; de ahí, que cuando no responden sistemáticamente a sus compromisos, pasan a tener la situación de mandad@s, es decir, no pueden optar ni decidir por sí mism@s y se encuentran en una situación de tener que hacer lo que otra persona les decide, de esta manera se establece la experiencia de la libertad como esfuerzo responsable y la no libertad con imposición de otras personas.

Toda criatura tiene necesidad de desenvolverse física y mentalmente en distintos grados y formas; todo ser humano tiene derecho a satisfacer estas necesidades libremente a través de la cooperación y la convivencia colectiva, pero para ello debe aceptar libremente el respeto al mismo derecho que tienen las demás personas que conviven con él o ella.

Las condiciones peculiares de cada un@, que suponen las características genéticas, ambientales de sus primeras relaciones afectivo-culturales, y sus específicas capacidades mentales, hacen que cada persona se desenvuelve en el mundo y en la colectividad educativa, de una manera concreta que hay que respetar y ayudar a evolucionar.

Las criaturas deben aglutinar experiencias y vivencias que vayan construyendo su estructura personal de manera que ésta, les permita poner sus mentes en la actitud flexible de cambiar, elegir, crear e inventar constantemente sus vidas e incidir sobre las vidas de las personas con las que se relacionan.

La libertad, como derecho natural del ser humano, supone en la infancia el respeto a: moverse, correr, saltar, jugar, manifestar sus emociones, hablar, discutir, confrontarse, divertirse, aprender, gozar, amar y ser amad@s. La libertad de otras personas obliga al ser humano a compartir esta libertad elemental y por ello, debe llegar a acuerdos encaminados a conseguir la libertad colectiva, y ello supone una disminución de los egoísmos y egocentrismos personales.

De ahí, que el “dejar hacer”, pensando que la persona-niñ@ puede alcanzar por sí misma la madurez necesaria para convertirse en un ser racional con valores éticos, supone un error, que conduce al rechazo de la libertad -que es un ejercicio maduro-, porque este ser humano, simplemente se mantiene y se queda en un estado evolutivo infantil, el cual precisa de la dependencia, de la autoridad y del placer por el placer; características propias de personas que ejercen la tiranía sobre las demás.

La dinámica educativa en el aprendizaje y uso de la libertad precisa de la autogestión y de objetivos comunes asamblearios, para que nadie ejerza poder sobre nadie y el grupo humano se encamine ejerciendo los mismos valores hacia el objetivo común de vivir la anarquía.

Por ello, la escuela PAIDEIA, trata de conjugar la libertad individual con la colectiva y para ello, debe trabajar sobre la IGUALDAD, porque si esta no existe se implanta automáticamente la jerarquía, esto supone:

 

  • Igualdad de géneros.

  • Igualdad social y económica.

  • Igualdad cultural y educativa.

  • Igualdad en el trabajo.

  • Igualdad en la aceptación de las diferencias.

  • Igualdad de derechos.

  • Libertades y responsabilidades.

 

SOLIDARIDAD, como una actitud mental que supone estar constantemente dispuesta a ayudar o apoyar a l@s demás, eliminando al máximo incompatibilidades, enemistades, enfrentamientos, competiciones o privilegios. Utilizando la comprensión y la crítica constructiva para “ayudar” al otr@ a reconocer y eliminar sus errores y ejercer la relación solidaria.