ex-alumna de Paideia

Tenía bien claro  que mi estancia en Paideia, tendría un límite. No me despedí con un adiós, pero tampoco lo hice con un hasta luego, simplemente no me despedí, porque sabia que aunque me iría a otro centro lo que viví allí era y es imposible olvidar porque es muy difícil que desaparezcan de mi memoria todos los recuerdos, sensaciones, experiencias, sentimientos vividos allí.


En los últimos años de estar en Paideia, mis inquietudes y deseos por integrarme en un sistema nuevo eran inmensas. Tenia curiosidad e intriga por saber lo que había fuera, cada persona  me decía una cosa diferente de ella, pero yo quería abarcar todas, algunas positivas y otras negativas. No daba crédito a lo que me decían.


 En Septiembre de 1999 empecé el instituto, el primer día estaba muy contenta y entusiasmada, pero cuando llegue a casa lo primero que pensé y dije fue” que quería, deseaba y necesitaba volver a  mi cole”, y eso es algo que día a día lo repito. Pero llevo tres años en un sistema, en el cual todos los días me puedo encontrar, y supongo que muchos de vosotros también, angustia en los rostros de la gente, desolación, inseguridad, agresividad. Y un montón de características que con solo, echar una mirada a tu alrededor te podrás dar cuenta del tipo de sistema, del cual tu formas una pequeña parte.


 Este sistema está lleno de represión, envidias. Y así nunca podremos llegar a ser felices, ni por supuesto libres. La persona no nace libre, se hace. Pero con este tipo de vida, difícilmente podríamos serlo. Estamos sometidos a una vida rutinaria, siempre haciendo lo mismo, no variamos en nada. Pero claro, a esa pequeña minoría de “gentecilla infeliz y amargada”  que dirigen toda esta gran masa de gente, no les interesa que salgamos de ella, ya que si ocurriera eso, nuestros hábitos empezarían a cambiar y  más de un@  comenzaría a desarrollar sus propias ideas, y no las que se le imponen desde la infancia. Pero eso no les conviene, porque de esta forma habría mucha más gente beneficiada y no solamente ellos, que se benefician a base de nuestros esfuerzos. Pero es evidente, que la responsabilidad de que esto ocurra no solamente es de ellos, y digo ellos porque la mayoría son del género masculino, y para algunas representantes que hay, no hacen nada, bueno si, algo si que hacen, cambiar continuamente leyes que, sirviesen para algo si las pensasen antes de hacer, pero es que ni por esas son capaces de mantener un ambiente un poco agradable para “sus gentes”.


 Cuando estoy en clase y veo a la gente de mi edad, no me siento inferiores a ellos, ni mucho menos, pero ¿ os podéis creer que tampoco superiores?. Creo que simplemente me siento, diferente. Pero diferente en el sentido de que hay actitudes que no entiendo muy bien el por qué de ellas. Actúan sin saber que hacen, están, de una forma u otra manipulados.


 En estos casos hay que ser sincera. Ha habido ocasiones que me he venido abajo, pensando que no podría seguir luchando contra un grupo de personas que no razonan. Pero cada día que pasa me siento más fuerte que el día anterior, y con muchas más fuerzas de tirar hacia delante. Y poder ir siempre defendiendo lo que realmente pienso y luchando por todo ello.


 Cuando todo el mundo esta en tu contra piensas que no merece la pena seguir defendiendo algo, que te hace sentirte retrasad@ y prefieres seguir la corriente, ya que prefieres que la gente te acepte, ¿pero no es mejor que se te acepte, como tú realmente eres?. No te puedes dejar llevar, tienes que saber defenderte  y ser sincer@ contigo mism@. De esta forma, si no consigues tu objetivo principal conseguirás otros secundarios, como el de la satisfacción de  haberlo intentado y, seguramente, sacarás algo positivo de esa experiencia, de algo te servirá. Recuerda. “ Rectificar es de sabios”.


 La vida es un proceso de avances y desarrollos de la cual no nos podemos ni nos pueden dejar manipular, para poder alcanzar una FELICIDAD UNIVERSAL, ¿os imagináis?. Yo tengo la certeza de que algún día eso se logrará, seguramente lo conseguiremos entre tod@s.