MANUAL TEÓRICO-PRÁCTICO: PAIDEIA 25 AÑOS DE EDUCACIÓN LIBERTARIA

Este texto es un extracto de la introducción  que Pepita Martrín Luengo hizo a su Manual  Teórico-Práctico, Paideia 25 años de educación libertaria. Son sus palabras, sus ideas. Únicamente nos limitamos, por razón de extensión, a acortar el texto. Lo leímos el 12 de Septiembre, entre personas del colectivo Paideia, amig@s, compañer@s de la acampada, del curso de pedagogía. Sus palabras eran nuestra mayor aportación para sus memoria, recuerdo, admiración y cariño.

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ACERCA  DE  LA  EDUCACIÓN


Para comenzar un análisis de este importante tema, debemos considerar en primer lugar que, como instrumento, la educación sirve para tener y perpetuar un poder y, como proyección humana, la educación sirve para ayudar a construir personas capaces de transformar el presente y contribuir a un mundo mejor.


Bajo toda idea educativa subyace una ideología, una manera de ver e interpretar el mundo. La educación nunca ha sido ni ha podido ser neutral, porque el aceptar este apriorismo significaría que el proceso educativo carecería de finalidad y por ello se convertiría en una banalidad sin ningún tipo de significado, lo cual es a todos los ojos una aseveración incierta.


La educación existe desde que los primeros grupos humanos sintieron la necesidad de perpetuarse y por ello transmitir su “sabiduría” a las nuevas generaciones; surge, por lo tanto, como una necesidad deducida del instinto de conservación de la especie.


No se puede obviar que la educación siempre ha tenido una finalidad y siempre ha sido considarada necesaria para mantener la vida.


Cada grupo, según piensa y actúa, proyecta a su vez pensamiento y acciones creando unas dinámicas vivenciales sujetas a cambios y mejoras constantes para facilitar la vida y la supervivencia.


De ahí que cada generación humana se encuentra influida por la que le ha precedido,llegando a la conclusión de que las personas educadas de una u otra manera, nos encontramos mediatizadas por la educación natural que recibimos de nuestros antepasados: ideas, costumbres, saberes,pensamientos, etc, es como una pirámide que llega a la cúspide de su realización por las capas generacionales que la sustentan; por ello lo complejo que resulta el proceso educativo.


Pero, también resulta no menos cierto que, se gún se ejerza esa “influencia” educativa, se facilitará la construcción de un tipo de persona u otro ; resultando mejor  terminadas aquellas cuyas bases sustentan una misma direccionalidad: un similar pensamiento , unas similares costumbres, unas similares ideas, etc  que aquéllas que quieren alterar una construcción rígida, inalterable que mantiene y perpetúa una similar tipología humana.
Durante mucho tiempo los conocimientos y descubrimientos humanos estuvieron vetados a una gran parte de la población mundial durante muchos siglos; únicamente se enseñaba aquello que era preciso para que la estructura constituída se mantuviese y evolucionase para sus beneficios.Las ideas y descubrimientos humanos quedaron enlatados en determinados centros del saber a los cuales únicamente tenían acceso a unos pocos y esos pocos eran conscientes que por este motivo ejercían poder sobre l@s demás.


Mientras millones de seres debían emplear todas sus energías en poder cubrir sus necesidades primarias, todo otro conocimiento caía fuera de sus posibilidades. Una jornada de trabajo duro para poder malcomer no dejaba tiempo para más.



Para mantener esta estructura de poder  y de clases sociales bien diferenciadas, se necesitaba precisamente que otros grupos humanos estuviesen cultivados y supiesen cómo conseguir que esa multitud aceptase sin réplicas la situación que se les presentaba como única y natural; de ahí que los sectores conscientes de la realidad humana y social utilizasen la educación para “mantener” esa forma de vida que beneficiaba a un@s y esclavizaba a otr@s.


Evidentemente no se le puede negar a la educación una finalidad y por lo tanto una ideología. La iglesia católica que se apodera del saber es quien va a canalizar la educación de hace 2000 años para acá. Pero en el devenir histórico, los estados modernos se acaban dando cuenta este poder que posee la educación .


Hay un momento, en el proceso histórico, en que se ve la necesidad de instruir a las masas, pero instruirlas de una determinada manera que evite levantamientos y revoluciones. La educación se convierte en adiestramiento con una finalidad concreta. En nuestro país, España, la situación es particularmente especial, ya que el peso y poder de la iglesia, así como sus objetivos coinciden más que en otros en lo que se refiere a introyectar en las mentes una moral conservadora y retrógrada.


La  España sometida y mísera de principios de siglo por la influencia de la educación en el campo de las ideas, se levantó contra la monarquía y la iglesia -pilares de la represión y la injusticia- y buscó establecer otro estilo de vida; acto que no les va a ser aceptado ni perdonado por las fuerzas reaccionarias del país, aAcabando toda esta utopía en una Dictadura que asesinará todas las ideas y exiliará a toda la intelectualidad progresista. El pueblo español es castigado duramente por su rebeldía, iniciándose así un largo período de oscurantismo, involución, terror y miseria moral, intelectual y material.



Ahora bien, ¿qué nos sucede cuando el dictador muere y se implanta la democracia? Aunque hay un deseo bastante expreso de terminar con la dictadura, no deja de haber muchos millones de español@s que han aceptado y defendido la dictadura y que difícilmente van a abandonar sus principios. Franco impuso su régimen por la fuerza de las armas. El sistema actual va implantando una dictadura por la fuerza de las urnas. Las formas han cambiado, las finalidades son las mismas.



El eje común que une la escuela tradicional con la llamada progresista, radica en la coerción. La escuela actual no pretende en absoluto cultivar a su ciudadanía, sino adiestrar, someter y preparar personas útiles para un sistema económico de radical capitalismo, fuertemente competitivo y por ello, intensamente agresivo; sistema que se acaba convirtiendo en el eje de opresión, represión y sometimiento; una escuela para favorecer a un@s y desechar a otr@s.



La antigua escuela de siempre que prepara a una élite para que dirijan a una importante masa trabajadora. Durante los primeros años de la democracia, parecía que había un cierto interés en implantar un sistema educativo más acorde con las corrientes modernas. La LODE  y la LOGSE, introducían cambios significativos en el proyecto educativo: desaparecían los exámenes, los castigos, los deberes, la religión; se ampliaban los plazos para adquirir las instrumentales, se impulsaba el aprendizaje cooperativo y grupal y se pretendía respetar los ritmos personales y atender a las necesidades especiales. Durante un tiempo, el sistema se flexibilizó y se hizo más humano; pero toda esta renovación se encontró con un fuerte enemigo: El profesorado.



El profesorado español mayoritariamente conservador había sido preparado por una educación nacional-católica y rechazaba de plano cualquier tipo de innovación, por lo que una gran mayoría obvió los cambios y siguió haciendo la “educación” que conocían y había así mismo padecido. Aprobar exámenes e ir a realizar una carrera que tuviese una “salida fácil”, acabó siendo la finalidad de la educación.



L@s jóvenes de estas generaciones poseen una tipología evidente: son ignorantes ideológicamente, piensan que la libertad es conseguir un placer inmediato constantemente, se niegan al esfuerzo porque se les ha educado en una cultura del consumo, el capricho, la banalidad, la superficialidad, la competitividad, la violencia aceptada en los deportes de masas, el egoísmo y el valor del dinero. Una sociedad en donde los valores más apreciados son el dinero y el éxito personal obviando el cultivo de la inteligencia, la creación, el conocimiento de la ciencia, de la historia y un largo etcétera.


Y como todo lo que no progresa retrocede, progresivamente la escuela de la democracia se ha ido asimilando más a la escuela de la dictadura. Se ha vuelto a introducir la religión católica abiertamente con su moral represiva e hipócrita; la disciplina, el inmovilismo y el silencio recrudecen la vida en las aulas, la selección desde las primeras edades se hace todavía más evidente y alarmante; las clases sociales son establecidas desde las más tiernas edades. Por otro lado y también por requerimientos del sistema, se prolonga el horario escolar porque el sistema necesita personas que trabajen muchas horas con actividades extraescolares que consiguen que las criaturas tengan un horario de trabajo de más de ocho horas .


Sujección y disciplina en las aulas durante cinco días a la semana: desfogue y descontrol los fines de semana para tolerar los siguientes días de aburrimiento y sometimiento, desfogue marcado por el alcohol, las drogas y el fútbol prioritariamente. Una escuela para la inutilidad muy útil. Una escuela de enajenación mental y personal. Una escuela adiestradora, una escuela conservadora de privilegios e ideas. Una escuela desinformadora. En definitiva, una escuela vacía para una sociedad borreguil que no se altera  ante el hambre, la violencia, la guerra, la tortura, la muerte, la discriminación, la intolerancia y la frustración continua y la infelicidad.
Defender la escuela estatal, es defender  a los estados y sus acciones partidistas. La escuela debe ser libre, no servir a ningún amo, debe ser autogestionaria; es decir, que sirva a quienes la componen y así facilitar la construcción continua de unas personas nuevas capaces de hacer evolucionar la humanidad.


Una escuela autogestionaria pretende ser un espacio de formación y cultura libre y eso supone que mantiene y se potencia con las aportaciones de sus miembros y evoluciona, vive y se construye según las características, deseos y peculiaridades de las personas que la componen. Es un álito de aire fresco en un mundo pragmático e insolidario. Es la escuela que manifiesta y evidencia un pensamiento: La Anarquía. Y la anarquía es la utopía, pero cuando se hace realidad es, simplemente, la práctica de una realidad posible.



Debemos reflexionar sobre algo que nos parece de vital importancia y es que, un pueblo que no mira al futuro, que no cree en la posibilidad de mejorar la existencia, las relaciones sociales y laborales, que piensa que la transformación de lo existente es inadmisible, porque es lo “mejor” que se puede conseguir, es un pueblo muerto. Un pueblo sin esperanza condenado a languidecer dentro de su propia mediocridad; y un pueblo así, recrea un futuro igual y unas nuevas generaciones educadas para la alienación mental y personal.



La anarquía es sobre todo la búsqueda incansable de una sociedad mejor. Educar en y para la libertad supone una vía de acceso al reencuentro del ser humano consigo mismo, con sus peculiaridades racionales, con su capacidad creativa, con el placer de vivir. Debemos considerar que un psiquismo sano se sustenta por medio de una vivencia armónica que debe conjugar necesidades e intereses de los grupos de edad y que las frustraciones sistematizadas de esos elementos conduce inexoreblemente a una lamentable distorsión del psiquismo que neurotiza a las personas, a los grupos y al entramado social en general.



Generalmente se somete a las criaturas a la limitación del movimiento, al silencio, a la manipulación inducida desde el exterior, al aislamiento de sus iguales con lo que se inhibe la posibilidad de un desarrollo mental amplio, así como del desarrollo de las capacidades cognoscitivas a las que tienen derecho natural (Vigotski).


La educación libertaria considera que para que se pueda generar una nueva sociedad es preciso facilitar la construcción de un nuevo tipo de persona que se apoye en una ciudadanía dispuesta a aceptar y a hacer efectiva un cambio en sus planteamientos vivenciales. El colectivo social debe estar dispuesto a abandonar sus planteamientos conservadores y arriesgarse a apostar por cambios fundamentales que eviten los estancamientos y retrocesos a épocas históricas pasadas, analizando y criticando los males que produjeron con la finalidad de oponerse a su repetición y volverse hacia un mundo nuevo potenciado por personas educadas bajo valores universales que beneficien a toda la humanidad.   


La alternativa es hacer y aprender sobre la acción, aceptar los errores cuando se cometan y buscar -conjuntamente-, la mejor opción que palie los errores. No debemos olvidar que una ideología fascista considera error todo aquello que no ha sido normalizado como “bueno”, y lo “bueno” no deja de ser más que la sumisión a las normas establecidas desde el exterior y nunca como expresión del factor humano que huye de la perfección aunque tienda hacia ella.



No debemos olvidar que una educación única no es más que el resultado de un pensamiento único y esta unicidad es el resultado de una normativa impuesta y aceptada que se adapta a un sistema autoritario, mediatizador, represivo  y servidor de una ideología: aquella que detenta el estado sea este del color o inclinación que sea.



Para terminar, debemos pararnos a reflexionar sobre la síntesis de este análisis de la escuela. En definitiva, consideramos que lo que deducimos es que en una sociedad como la nuestra, impregnada de fascismo e inserta en el mundo capitalista; la escuela es un instrumento de control que prepara las mentes para amar el poder, acatarlo, ejercerlo y transmitirlo de generación. Los parches que podamos poner deben venir del  campo de la libertad y ésta entendida como la búsqueda de otras mentes, de otras realidades y de otras vivencias. Crear, inventar e imaginar, pueden ser las únicas salidas válidas a este mundo estructurado, lineal, repetitivo, robotizado, alienado y simple dentro de toda su complejidad.



La escuela, cualquier tipo de escuela puede ser una mediatización, pero las escuelas que apuestan por la libertad, bien pueden ser una alternativa válida para buscar y no repetir, para crear y no pragmatizar, para vivir en lugar de vegetar.


SI  EL  MUNDO  FUERA  ANÁRQUICO,  POSIBLEMENTE  LAS  ESCUELAS  NO  FUERAN NECESARIAS  PORQUE  LA  EDUCACIÓN  DE  TODAS  LAS  GENERACIONES  SERÍA  UN  ACTO  DE CREACIÓN;  SOLIDARIDAD  Y  PLACER.