Josefa Martín Luengo, ‘Pepita’ (1944-2009) Una vida dedicada a la pedagogía libertaria

24 de Septiembre de 2009


Artículo de Óscar Chaves/Sancho Ruiz redactores del periódico Diagonal

El pasado 2 de julio llegaba la noticia de que Josefa Martín Luengo, fundadora de la Escuela Libre Paideia, había muerto el día anterior. La marcha de Pepita forma parte de esos otros adioses que dejan en nosotros una tremenda sensación de orfandad. Y es que Josefa pertenecía a ese tipo de personas que debido a su incesante actividad parece que han estado aquí desde siempre y que seguirán estando indefinidamente. Autora de más de una decena de libros sobre pedagogía, articulista incansable y habitual de muchas de las publicaciones anarquistas del Estado español, fundó junto a su pareja, Concha Castaño, y a María Jesús Checa la escuela Paideia.


En el lado de la barricada anarquista, el problema más veces repetido ha sido la imposibilidad de la puesta en pie de una forma práctica y continuada de las ideas revolucionarias. Las colectividades agrarias aragonesas y las socializaciones catalanas, que son la realización más recordada dentro del mundo libertario, sufrieron del mismo mal. La Escuela Moderna de Ferrer i Guardia, por acercarnos al campo de trabajo de Josefa, no tuvo mejor suerte. Pepita, sin embargo, consiguió con Paideia llevar a la práctica las ideas anarquistas y se mantuvo hasta el final como columna vertebral de un proyecto educativo sin precedentes en el Estado. Lo consolidó y lo enriqueció año tras año con su práctica diaria y su producción teórica.


Trayectoria


La historia de Josefa es de las que no dejan tiempo para tomar aire. Un intenso capítulo de la pedagogía libertaria que comenzó en las postrimerías del Franquismo, a su paso como directora de la Escuela-Hogar Nertóbriga (de donde fue cesada en un polémico caso que llegó hasta el Congreso de los Diputados) y que terminó, siempre demasiado pronto cuando se trata de personas como ella, el 1 de julio de este año. Junto a su labor en Paideia, tomó parte activa en tres campañas de alfabetización de mujeres en la provincia de Badajoz, organizó el Primer Congreso de Educación Antiautoritaria en Mérida, participó en decenas de encuentros estatales e internacionales y consolidó la Acampada Autogestionaria para gente joven, que este verano celebró su decimocuarta edición. En los ‘90 fundó el colectivo Mujeres por y para la Anarquía. Muchos de los mensajes de despedida escritos en la web de Paideia nos reconfortan de su repentina marcha, causada por una enfermedad. Entre ellos, el de Laura Ares desde Chiapas (México): “¡Paideia... lucha, espíritu, escuela, sueño, utopía y hoy realidad mundial! Paideia ha llegado a los corazones de tantas amantes de sueños. Gracias Pepita por tu lucha! (…) Las paredes de la escuela donde trabajamos ahorita en México llevan Paideia en sus cimientos. Gracias Paideia”.


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“PAIDEIA ME HA DADO LA LIBERTAD DE PENSAR POR MÍ MISMA”


O.CH. (REDACCIÓN)


Si el paso por la escuela deja una marca imborrable en cualquier persona, haberse formado en Paideia confiere un rasgo especial, “diferente”. “Paideia ha hecho la persona que soy, me ha aportado las ganas de buscar, de perseguir la libertad; me ha dado la libertad de pensar por mí misma y plantearme las cosas que suceden a mi alrededor”, sostiene una ex alumna que formó parte del proyecto de los 7 a los 18 años. Su alumnado forma parte de un grupo de personas único que mantiene unos lazos tan ricos como poderosos. “Sigo manteniendo las amistades de Paideia y sé que puedo contar con ellas para siempre. Hay un algo que nos une, una vida compartida en ese espacio de libertad que no nos puede quitar nadie”, continúa la ex alumna, que ahora tiene 32 años y una carrera de Psicología por la Universidad de Salamanca a sus espaldas. “Las relaciones con los profesores y alumnos en la escuela son de cariño y amor y mientras que fuera los compañeros a veces te ven como una competidora, en Paideia todo se basa en la confianza y los conflictos se resuelven en el momento”, asegura. “Sabíamos que éramos diferentes, pero como no estábamos aislados, ya que teníamos el contacto con la familia, éramos conscientes de lo que nos íbamos a encontrar después”, afirma, antes de ejemplificar esa diferencia: “Cuando salíamos al campo con otros amigos y primos, con 14 años, recogíamos la basura, tanto los chicos como las chicas, mientras el resto no lo hacía o, si lo hacían, eran sólo las chicas”. La responsabilidad y la igualdad han sido siempre dos pilares de este proyecto libertario, que persigue una educación integral. “En la universidad veía que tenía más recursos para buscar y una formación en materias como arte que otros no tenían”, sostiene la ex alumna.


PRODUCCIÓN TEÓRICA



  • Desde nuestra escuela Paideia (Móstoles, Madre Tierra, 1990).

  • La escuela de la anarquía (Móstoles, Madre Tierra, 1993).

  • Fregenal de la Sierra: Una experiencia de escuela en libertad (Madrid, Campo Abierto, 1978).

  • Intento de educación antiautoritaria y psicomotriz en preescolar (Mérida, s.i., 1981).

  • Paideia. Escuela libre (Madrid, 1985 y Mérida, Paideia, 1999, en colaboración).

  • Paideia: 25 años de educación libertaria (Mérida, Colectivo Paideia, Ediciones Villakañeras 2006).


Con el Colectivo Paideia publicó:



  • Bases para una educación antiautoritaria

  • Bases para la educación en una institución de menores

  • Método de lectoescritura grafomotriz y lectoescritor

  • Método de alfabetización para mujeres adultas

  • Método de razonamiento matemático.