Comunicación

Nos puede suceder con frecuencia que complejizamos excesivamente conceptos que puede ser fácil comprensión e interpretación; así se manifiesta, por un lado el poder de las palabras y por otro, el dominio que se ejerce con ellas.

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Comunicación Desconstrucción de estereotipos a través del lenguaje

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opinión pedagogía libertaria

Cuando hablamos con térmi nos específicamente humanos, o que atañen directamente a nuestra humanidad; como pueden ser: la libertad, la solidaridad, la igualdad, la autonomía, la justicia, etc... una cierta vaguedad nos asola, porque apenas, si sabemos exactamente qué es lo que son, aunque, menos difícil es saber, qué representan subjetivamente obien, cómo los ejercemos en nuestra vivencia cotidiana.


Resulta, por ello, difícil la comunicación; ya que si por comunicación entendemos la necesidad de que alguien que tiene una idea o un pensamiento desee compartir con un interlocutor o interlocutora válid@s. Si, como sucede con bastante asiduidad, lo que nosotr@s pensamos se asienta en una conceptualización distinta de la persona que la recibe, resulta obvio que ese proceso perceptivo no sea exitoso.


A veces, en controversias candentes, se recurre a la frase de: “lo que yo entiendo por... libertad, justicia, solidaridad, etc... no es lo mismo que lo que entiendes tú”, por ello, es imposible que nos comuniquemos y aunando idea s lleguemos a síntesis válidas para evolucionar.


A nosotr@s nos parece que estamos incurriendo en un sólido error de método, porque la realidad, entre otras cosas, así nos lo evidencia.


Pero si desestimamos conscientemente nuestro individualismo y pasamos de: “lo que YO pienso, lo que YO opino, lo que YO creo, lo que YO quiero...” y lo vamos sustituyendo progresivamente por ese universal: ”NOSOTR@S pensamos, NOSOTR@S opinamos, NOSOTR@S creemos, NOSOTR@S queremos...”, puede ser que facilitemos la intercomunicación de ideas, pensamientos y formas de interpretar el mundo.


Es lo universal aquello que tenemos en común, lo que nos hace semejantes, lo que sustenta nuestra realidad; y el comprenderlo, conocerlo, amarlo y respetarlo, nos racionaliza, nos sentimentaliza, nos hace espontáneamente solidari@s, pero como es común el deseo, nos hace del mismo modo amantes de la libertad, practicantes de la autonomía, ejercitador@s de la justicia e intuitivamente comprensible l@s un@s para l@s otr@s.


Habitualmente complicamos las cosas y ello, puede ser debido a los mensajes distorsionados que constantemente se nos envían desde todos medios de la información y la mal llamada “comunicación”.


Es evidente, que sentirnos miembros universales y colectivos, requiere un gran esfuerzo de desconstrucción de estereotipos, pero es así mismo necesario que retornemos a las fuentes, que son las que nos indicaran quiénes somos, qué queremos y a dónde vamos, porque no resulta muy discutible quetodos los seres huma nos somos portador@s de una identidad, todos elegimos un camino en nuestras vidas y todos queremos un mundo mejor.


A veces, no es necesario ponernos de acuerdo sobre el significado de los conceptos, tanto como eliminar la contaminación que los rodea. Porque, vamos a ver, quién sabiendo qué impide su libertad no es capaz de comprender lo que impide la libertad de las personas que les rodean; parece una falacia, pero en la realidad lo que sucede es que las personas hemos llegado a concebir la idea de que cada individualidad tiene un concepto de los valores éticos diferente, cuando, en realidad, éstos son de carácter universal.


En dónde se encuentran , pues, las trabas a nuestro proceso de comunicación? Puede ser que en nuestro desconocimiento, puede ser que en nuestra rigidez, puede ser que en nuestro egoísmo... pero, evidentemente DENTRO DE NOSOTR@S. MISM@S.


Cuando las personas tienen claros estos conceptos universales y creen y practica una ética de los valores, las palabras son únicamente el sustento material del proceso de intercambio y la evolución y el placer lo acompañan. En caso contrario, si las personas nos negamos a la empatía espontánea de las ideas universales, todo esfuerzo es frustrante e inoperante.


A pesar de que la complejidad del ser humano es amplia, también es cierto que el desconocimiento de nuestra propia identidad y pensamiento enmarañan ampliamente nuestra esencia y nuestra existencia.


En muchas ocasiones se ha aseverado que “todas las personas queremos lo mismo”; y tiene su verdad, ya que si fuésemos capaces de desprendernos del disfraz del egoísmo y la hipocresía y aceptemos sin paliativos que los seres pensantes SOMOS IGUALES, abandonando los deseos poco contenibles de privilegios; la comunicación humana sería fácil rica y generadora de humanidad.


En definitiva todo se encuentra en nuestras manos y si no conseguimos que este mundo sea un planeta habitable, la responsabilidad nos pertenece por entero; así que dejémonos de zarandajas y afrontemos que somos lo que queremos ser, hacemos lo que queremos hacer y sustentamos el mundo que deseamos tener. Y quién no esté de acuerdo, que comience a dar muestras de esa HUMANIDAD.


COLECTIVO PAIDEIA