La Iglesia y el mundo femenino

La idea que la iglesia mantiene sobre la mujer se apoya en una concepción casi determinista, por la cual la Biología configura lo femenino como un principio que presenta unos contenidos específicos e inherentes a la  naturaleza de su sexo.

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La Iglesia y el mundo femenino La mujer según la Iglesia católica

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Mujeres para la Anarquía

Su carácter está tipificado, integrado por vicios y virtudes “feminiles”.
La perversidad femenine, ese tópico milenario de la moral cristiana, es uno de los signos más característicos.
La mujer es asociada al mal porque desde el principio de los tiempos y a través de la imagen de Eva, ésta se rinde a su ambición y come el fruto vedado, por lo que pierde la inocencia inicial.
Con Eva, los hombres de la iglesia “promocionan” en cierta medida a la mujer, otorgándole un papel de protagonista en la historia de la humanidad, aunque sea de símbolo maléfico.


Esta “naturaleza” femenina devalúa la capacidad moral e intelectual de la mujer alejándola de las esferas de la acción y del conocimiento.
La iglesia ofrece un modelo alternativo a esta maldad de la mujer, y es la manifestación de una ideal femenino representado por la virgen María, que actuará de correctora  del carácter natural de las mujeres.
Valores exaltados de: modestia, humildad, discreción y pureza.
Ambos modelos, sin embargo, presentan un rasgo común: la subordinación al elemento masculino.


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