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Nuestro fascismo

¿Cómo hacer para no volverse fascista incluso cuando un@. se cree un/a militante revolucionari@?

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Nuestro fascismo Cómo no volverse fascista incluso cuando un@ cree ser militante revolucionari@

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“El Antiedipo": una introducción a la vida no fascista
MICHEL FOUCAULT


El Antiedipo” , que Foucault considera un libro de ética, el primer libro de ética que se haya escrito en Francia desde hace mucho tiempo; ya que ser antiedipo se ha convertido en un estilo de vida, una manera de pensar y de vivir. Lo que tiene mucho que ver con “ cómo hacer para no volverse fascista incluso cuando un@. se cree un/a militante revolucionari@?” porque, ¿cómo eliminar el fascismo de nuestros discursos y de nuestros actos, de nuestros corazones y de nuestros placeres?¿Cómo desalojar el fascismo que se ha incrustado en nuestro comportamiento?


Deleuze y Guattari, acechan las huellas más sutiles del fascismo en el cuerpo, mientras que los moralistas cristianos buscaban las huellas de la carne que se habían alojado en los repliegues del alma.


Se podría decir que el antiedipo es una Introducción a la Vida No- fascista.


Este arte de vivir contrario a todas las formas de fascismo, ya presentes o inminentes, acarrea un cierto número de principios esenciales, que el autor, resumiría si debiera hacer de este libro un manual o una guía de la vida cotidiana, en los siguientes puntos:


Libertad de acción política de toda forma de paranoia unitaria y totalizante.
Haced crecer la acción, el pensamiento y los deseos por proliferación, yuxtaposición y disyunción, y no por subdivisión y jerarquización piramidal.
Abandonad la obediencia a las viejas categorías de lo Negativo(ley,límite, castración,necesidad,carencia), que, durante tanto tiempo, el pensamiento occidental ha venerado en cuanto forma de poder y modo de acceso a la realidad.Preferid lo que es positivo y múltiple, la diferencia a la uniformidad, los flujos a las unidades, los dispositivos móviles a los sistemas.Considerad que lo productivo no es sedentario sino nómada.
No creáis que es necesario estar triste para ser militante, incluso si la cosa que se combate es abominable.El vínculo del deseo con la realidad( y no su retirada en las formas de la representación) posee una fuerza revolucionaria.
No utilicéis el pensamiento para conferir un valor de Verdad a una práctica política; ni la acción política para desacreditar una línea de pensamiento, como si no fuera ya sino mera especulación.Utilizad la práctica política como un intensificador del pensamiento, y el análisis como un multiplicador de las formas y de los dominios de intervención de la acción política.
No exijáis de la política que restablezca los “derechos” de la persona tal como la filosofía los ha definido.La persona es el producto del poder.Lo que se necesita es “des-individualizar” por medio de la multiplicación y el desplazamiento, la disposición de combinaciones diferentes. El grupo no debe ser el vínculo orgánico que una individuos jerarquizados, sino un generador constante de “des- individualización”
No os enamoréis del poder


Se podría decir que Deleuze y Guattari aman tan poco el poder que han intentado neutralizar los efectos del poder ligados a su propio discurso.
El libro nos hace, a menudo creer que no hay más que humor y juego allí donde, sin embargo,se está celebrando algo esencial, algo de suma seriedad: la batida de todas las variedades de fascismo, desde aquellas, enormes, que nos rodean y aplastan, hasta esas otras insignificantes que constituyen la amarga tiranía de nuestras vidas cotidianas”


Rev. Archipiélago. Nº 17. Otoño/1994, pag (88-91)