Escuela Libre Paideia: 40 años de educación libertaria

Hoy la burguesía

Hoy, como es evidente, debemos de hablar y tratar de analizar los poderes actuales y sus concretas formas de establecerse e influir sobre el grupo humano para mantenerse.

Más información

Ficheros adjuntos

Hoy la burguesía Análisis de los poderes actuales

Etiquetas

opinión

Los poderes, siempre son los mismos a lo largo del tiempo y de la historia, y su base estructural no difiere en mucho, si nos detenemos a reflexionar sobre el devenir de las civilizaciones.


En el principio, se encuentra esa experiencia humana que tiene un ser más o menos pensante de imponer se sobre un semejante y con sorpresa, apreciar que el otro o la otra se someten, acatan y obedecen. Las circunstancias que llevan a esta vivencia humana, pueden ser muchas y muy variadas, pero en sí no son importantes, ya que el interés debemos ponerlo en la mente y su potencialidad, en la astucia y su efectividad y, sobre todo, en la capacidad de manipulación, que nos significa más que los mecanismos que se utilizan para conseguir que otro u otra, deseen creer lo que no creen, amar lo que no aman y hacer lo que no desean.


Poder; Ya sea del hombre sobre la mujer, blanc@s sobre negr@s, mayores sobre menores, clero culto sobre población ignorante,monarquía ungida por a mano de dios o burguesía enriquecida; Siempre es igual. No cambia ni ha cambiado a lo largo de los tiempos.


Siglo O o siglo V o siglo XV o XVII o XXI, el substrato sobre el que se asienta el poder es igual, es idéntico; únicamente se alteran sus formas; elemento engañoso por excelencia, ya que ante la superficialidad humana, cambiar el formato sugiere variar el contenido. Sabemos que es fútil, pero. ¡Tan efectivo...!


Con demasiada frecuencia hablamos de ignorancia, de falta de educación racional, de fanatismo y desconocimiento, pero nos cuesta hablar de imbecilidad.Y puede ser, que en el fondo del tema se encuentre esta actitud mental, esta predisposición a lo ilógico, irracional y tremendamente estúpido; porque, existen grupos humanos no cultivados “regladamente” y no incurren en la estupidez, mientras que otros muy “educados”, no dejan de salir de ella. Por lo que tal vez, debemos dejar de pensar que la educación reglada” prepara a las personas para un mundo mejor, porque, seguramente las prepara para un mundo igual al que padecemos ayer, hoy y de seguir así, mañana. Y pongámonos a afrontar el tema en su plena y más genuina realidad.


Aceptamos el poder, no porque estemos deseducad@s, incultivad@s, fanatizad@s, sino porque somos incapaces de desprendernos de nuestro primitivo sentimiento de egoísmo, de narcisismo y exhibicionismo, que presuponen nuestra acción de sometimiento al poder, porque al someternos al poder establecido sea este cual sea-lo único que hacemos es desear, amar y ejercer poder. La erótica del poder, ha sustituido al erotismo sexual, y de esta manera, lo que es natural-racional, se ha convertido en superficial-animal.


Claro, que ahí no deseamos entrar, porque esa reflexión no nos enfrentaría con el mundo, con la gente, con las estructuras sociales, las cuales más o menos podemos manipular para justificar y atacar, sino con nosotr@s mism@s; y eso ya es agua de otro cántaro.


Los seres llamados pensantes y racionales, parece que no utilizan su razón y su pensamiento más que para compensar sus deseos de ejercer poder sobre las demás personas: por ello la pasión por el éxito, el dinero, la competitividad y las guerras de dominación.


Como la pirámide de poder es muy simple, nos damos cuenta que para que se mantenga y establezca una jerarquía de mando, es preciso que la gran base piramidal lo ejerza en lo inmediato, en lo cotidiano, en lo habitual, para que esa base de sustentación mantenga equilibrada los otros sectores del mismo poder.


Por lo que dejémonos ya de zarandajas y pongámonos a pensar que tenemos la responsabilidad de afrontar, aceptar y variar nuestros errores, los de cada persona en particular, los de cada identidad humana; porque únicamente sí los aceptamos y reconocemos, seremos capaces de variarlos, o en caso contrario mantenerlos y perpetuarlos como venimos haciendo a lo largo del tiempo.


Si es cierto, que la mente se configura con las vivencias, las experiencias y los datos que recibimos, pero el cómo los asimilamos tiene algo que ver con nosotros y nosotras, porque de no pensar así, estaríamos aceptando un determinismo que sometería a juicio a nuestra capacidad de ser seres libres.


Luchamos incansablemente, sin hacernos conscientes de ello, por objetivos creados que ni nos hacen felices, ni evolucionan nuestro mundo.las energías de las que somos poseedores y poseedoras, las gastamos en un enorme abanico de insignificancias , las cuales acaban siendo y nos acabamos creyendo, elementos fundamentales de nuestra existencia. Esta vacuidad, nos caracteriza actualmente y por ello, seguimos sustentando no “sus poderes”, sino “nuestros poderes”, porque si el sentimiento egótico disminuyera y en su lugar pareciera el filantrópico, simplemente el espectro social cambiaría.


Hablar hoy de burguesía como poder admitido, es lo mismo que hablar ayer de monarquía absoluta, monarquía autoritaria o cualquier otro régimen político que lo único que representa es el cambio de la forma, pero el substrato sigue siendo el mismo.


¿Dónde radica, pues, la causa última de esta lamentable situación humana? Indudablemente en cada un@ de nosotr@s.


La asunción en la actualidad de la dependencia y la protección parental (estado, familia, economía) está tan enraizada, que difícilmente las personas se cuestionan la vida como una capacidad de “hacer desde sí mism@s”; Por lo que esto supone el abandono y dejación de la libertad. No somos libres, porque no queremos serlo, porque preferimos la seguridad de la protección –dependencia, aunque para ello paguemos el alto precio de la sumisión.


No pretendemos culpar a los poderes que ejercen como tales, ellos cumplen sus objetivos plenamente. La culpa, si de culpa se puede hablar, nos pertenece por completo a los sujetos de esta realidad social, al rasase que hemos aceptado de pasar de ser sujetos de la vida y de la historia, a ser objetos de poder.


La solución, y la hay, debe comenzar por desembarazarse de ese sentimiento de dominio que orientan nuestra vida y nuestras relaciones, para crear, sin condicionamientos, vivencias de despoder, de abandono del deseo de dominio, de ansias de igualdad, de búsqueda de libertad.


Es preciso que afrontemos sin temor la autonomía personal, aunque afrontarla suponga ponernos en tela de juicio, apreciar nuestras estructuras involutivas y tener el coraje de desprendernos de todo lo que nos anuncian que nos proporcionará la felicidad, porque sobradamente sabemos que no es así: solamente hay que mirar dentro de nosotr@s para poder verificarlo.


La burguesía como cualquier otro poder establecido, cumple su papel, establecer un mundo esclavizado que unifica sus objetivos en la dicotomía poder-libertad, llegando a un punto en el cual ambas se unifican, y parecen significar lo mismo. Pero, dentro de nuestro pensamiento disquisitivo, sabemos que no es así, y por ello, la salida no se encuentra fuera de nuestra esencia personal, sino dentro de ella, por lo que la búsqueda de un mundo mejor está en nuestras manos y si lo conseguimos o no será responsabilidad nuestra y nunca de quienes toman el poder y lo establecen como normativa.